No es fácil suponer valor a los árboles muertos, moribundos y huecos, así como a los troncos  que aparecen desperdigados por  el suelo. Para poder hacerlo deberíamos saber que los árboles muertos proporcionan hogar a más de 400 especies de aves, mamíferos y anfibios.  Los insectos, plantas y hongos también se benefician de dichos árboles. En cada etapa y estado de degradación de un tronco muerto, el árbol sigue albergando y alimentando a una fauna considerable, que contribuye al buen reciclaje de la materia orgánica. Numerosos invertebrados contribuyen al proceso de descomposición de la madera y producción del humus forestal, en los grandes troncos no se congela su interior. Por esta razón, albergan especies particulares, podrá alimentar durante siglos millares de toneladas de organismos saproxilófagos o consumidores de madera en descomposición.

Tronco en el Bosque de Bolao- Selva Asturiana (Llanes)

Tronco en el Bosque de Bolao- Selva Asturiana (Llanes)

Numerosas setas dependen de la madera muerta en descomposición.Las especies (animales, fúngicas y vegetales) relacionadas con la presencia de madera muerta, se cuentan entre las amenazadas y, en particular, los invertebrados. Las principales causas de su desaparición son la desaparición de los bosques maduros naturalmente ricos en madera muerta, y la desaparición de la madera muerta sobre inmensos espacios urbanizados o cultivados en Europa, y quizá también la contaminación global de la biosfera por los pesticidas. En las zonas de clima templado, en un bosque natural maduro, “virgen” de explotación; un 30% aproximadamente de la madera es madera muerta. Y cada tonelada de esta leña alimenta varias toneladas de animales, setas, bacterias que eran la causa de los ricos suelos forestales  conquistados por la agricultura.

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En la corteza de un tronco, uno puede ver sobre todo lagartijas y pequeños animales de sangre fría (con suerte una tortuga o una salamandra). Esto se debe a que, al tomar un poco de sol, las lagartijas obtienen sus cantidades necesarias de vitamina D. La superficie también es un lugar perfecto para que descansen las ardillas y otros roedores. Los tesoros que yacen enterrados bajo los leños incluyen escarabajos, cochinillas, gusanos lentos y coloridos, arañas, ciempiés, escorpiones y miles de hormigas; todos cohabitando la misma capital en movimiento. Allí, claro, también puede haber serpientes enroscadas y sumergidas en sueños profundos que ninguno de estos milimétricos insectos puede o quiere perturbar. Mas, quizá lo más estético de un tronco muerto, sobre todo en la humedad del verano, sea el musgo, los hongos y los helechos que se le adhieren. A estas especies nunca se les ve más felices que cuando están en la corteza de un tronco caído.

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El desperdicio no existe en el bosque. Cuando un árbol se acerca a su descomposición está casi sobrepoblado de flora y fauna. Ahí la muerte no es término sino explosión de vida, y los troncos caídos son su mejor ejemplo.

 

Fuente.- ecoosfera.com

Fotografía.- Selva Asturiana

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