SELVA ASTURIANA, haciendo el oso

Nada es ajeno a la curiosidad de SELVA ASTURIANA, y si  en el aprender saber no hubiese afán de comunicar, entonces este proyecto  sería baldío. A través de la lectura en la prensa sobre el aumento de la población de osos en el Principado de Asturias nos ha «picado» la curiosidad y hemos trazado estas pinceladas sobre el Ursus arctos  pyrenaicus, nuestro Osu de toda la vida.
 
El último censo de osos pardos en la Cordillera Cantábrica establece que su población supera los doscientos ejemplares, el triple que en la década de los años noventa, y que algunos de ellos comienzan a asentarse en municipios fuera de lo que hasta ahora se consideraba su localización estable.


La curiosidad, ante esta noticia nos lleva a tirar de documentación y nos encontramos con datos como éstos:

«La caza del oso es uno de los aspectos que mas ha interesado a todos cuantos han escrito sobre el oso en Asturias. la razón probablemente reside en que sobre el procedimiento de caza empleado por los asturianos hay no pocas páginas que describen diversos lances que rayan, a nuestros ojos en lo quimérico.Sobre la aplicación de los productos del oso cazado hay igualmente noticias históricas de interés: El padre Carvallo recoge que los antiguos asturianos, los que describió Plinio, comían pan de belloteas, de castañas y de legumbres molidas, bebían sidra de manzana, usaban manteca de vaca y aceite de nueces y comían carne de castrones [machos cabríos], osos, gamos y robeznos [rebecos], de cuyas pieles andaban vestidos y envueltos en las mismas dormían en el duro suelo.»


 

 

«La Junta General del Principado de Asturias, estableciendo la talla de fieras y la persecución de animales dañinos, alentó a los naturales de Asturias en su matanza y más a la del oso, por ser mayor el premio y más lucrativa la caza. Esta fue entonces muy organizada en los concejos que establecieron y reglamentaron las monterías, creándose cargos directivos para ellas a la orden del respectivo montero mayor.»



«La persecución fue en aumento y así disminuyeron las fieras conforme a algunos datos obtenidos en el archivo provincial referidos a los osos pagados en varios concejos:

 

1816.- Allande, 4; Aller, 2; Cabrales, 1; Cangas de Tineo, 5 grandes y 3 pequeños; Caso, 2;Grado, 1; Ibias, 7; Lena, 1; Piloña,1; Ponga, 3 grandes y 3 pequeños; Quirós, 3;Sobrescobio, 2; Teverga, 3; Somiedo, 4.
1817.- Allande, 2; Aller, 3; Amieva, 1; Cangas de Tineo, 15 grandes y 3 pequeños; Caso, 7;Degaña, 5; Grandas de Salime, 1, Ibias, 8 grandes y 4 pequeños; Lena, 6; Miranda, 1; Piloña, 1; Ponga, 2; y Teverga, 3.
1843.- 20 grandes y 27 pequeños, sin determinar concejos.
De lo que se deriva que «La relación histórica del oso con el hombre ha determinado la evolución demográfica,ecológica y etológica de esta singular especie, reliquia viva de la potencia faunística de la península ibérica.
Su convivencia en el pasado se desarrolló en términos de conflicto; se le consideraba un animal dañino pues su presencia amenazaba directa e indirectamente la propia existencia humana, porque por sus características biológicas y sus necesidades alimenticias competía directamente con los intereses del hombre.»

 

Gato Montés»El Oso, junto con el Lince, el Gato montés, el Armiño y la Nutria, han sido declarados especies protegidas por Decreto de 5 de octubre de 1973 y su caza o captura, comercialización, naturalización y venta está ahora prohibidos.»

 

Bibliografía y documentación:. La fauna salvaje asturiana  – Alfredo Noval- , Osos y otras Fieras en el pasado de Asturias – Juan Pablo Torrente y Diario El comercio
Fotografía:. Paco Calzado

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